Las contorsiones de Patricia

Patricia Bullrich y su equipo de campaña se esmeran en buscar el punto de equilibrio que le permita a la senadora sobrevivir dentro del gobierno que le dio cobijo tras humillarla en las urnas y, al mismo tiempo, diferenciarse de la crueldad explícita de Javier Milei y mostrar algún rasgo de empatía con los millones…

Patricia Bullrich y su equipo de campaña se esmeran en buscar el punto de equilibrio que le permita a la senadora sobrevivir dentro del gobierno que le dio cobijo tras humillarla en las urnas y, al mismo tiempo, diferenciarse de la crueldad explícita de Javier Milei y mostrar algún rasgo de empatía con los millones de castigados que votaron a La Libertad Avanza y siguen sin encontrar los supuestos beneficios de su programa económico.

El nuevo capítulo de la estrategia de diferenciación sutil por parte de la excandidata del PRO en 2023 tuvo lugar en el Council of the Americas, donde respaldó a rajatabla el plan económico que lleva adelante el extremista de derecha –quien ante el mismo auditorio sostuvo que el desempleo no aumentó y los salarios no cayeron– pero sugirió que el problema, y el desafío, es que «estos cambios se vean».

En las tres oraciones que acompañaron al video, el desafío de la jefa de la bancada oficialista viró del problema de la vista al desafío, radicalmente distinto, de que «los resultados lleguen» a los destinatarios. «El kirchnerismo fue hiperinflación, emisión descontrolada, desabastecimiento y caos.

Hoy los índices son positivos, pero sabemos que algunos sectores están pasando un momento difícil. Nos debe ocupar que los resultados lleguen (sic) a cada familia, pyme y empresa», rectificó.

Esta misma semana, en una charla en la Bolsa de Comercio porteña, la eterna Piba de 70 años había dicho que se necesitaba más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta (sic) en la vida cotidiana.

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