Dirigentes, futbolistas y entrenadores cuestionaron decisiones del superclásico, que terminó 1-0 a favor del equipo de la Bombonera.
El arbitraje de Nicolás Ramírez quedó en el centro de las declaraciones posteriores al superclásico que Boca le ganó 1-0 a River. Desde la dirigencia y el plantel del equipo visitante hubo cuestionamientos por expulsiones, posibles penales y el uso del VAR.
Rodolfo D’Onofrio expresó su malestar en X tras la expulsión de Lucas Martínez Quarta y también reclamó por un penal sobre Nicolás Otamendi que, según su postura, no fue revisado. Stéfano Di Carlo afirmó que los errores dejan de serlo cuando favorecen siempre a los mismos, mientras que Jorge Brito apuntó contra la AFA, Federico Beligoy, Ramírez y el VAR. Ignacio Villarroel y Matías Patanián también publicaron críticas contra la conducción arbitral.
Leonardo Ponzio sostuvo que el VAR interviene en muchas ocasiones en contra de River y pidió que las jugadas similares reciban la misma interpretación. En particular, comparó la falta por la que fue expulsado Gonzalo Montiel con una acción de Blanco. El entrenador del equipo millonario también volvió a referirse a la idea de mantener “la guardia alta” y aseguró que no quiere que a River le den ventajas, pero tampoco que le quiten.
Montiel y Otamendi cuestionaron el desempeño del árbitro en la zona mixta. El defensor consideró que la situación “está arruinando el fútbol argentino” y reclamó una mayor intervención del VAR. Otamendi mencionó una posible segunda amarilla para Leandro Paredes y un penal de Di Lollo sobre él. Montiel, expulsado a los 79 minutos, enumeró otras acciones que, desde su perspectiva, debieron tener consecuencias disciplinarias o ser sancionadas como penales.
Rodolfo Arruabarrena intentó apartar a Boca de la discusión y dijo que el plantel procura no prestar atención a las declaraciones de River, del periodismo ni de los hinchas. De todos modos, sostuvo que el clásico fue un partido muy hablado y consideró que no había sido tan friccionado como para terminar con siete amonestados y dos expulsiones.
Juan Román Riquelme, presidente de Boca, defendió la expulsión y afirmó que el delantero iba mano a mano con el arquero cuando el defensor lo derribó. También aseguró que, después del gol, Boca fue claro ganador del clásico y destacó que el triunfo permitió sumar de a tres y lograr la clasificación a la Libertadores nuevamente.