Las altas temperaturas y el avance del fuego dejaron al descubierto bombas, minas y proyectiles sin detonar, lo que obligó a reforzar los operativos de seguridad en distintas zonas del continente.
Los incendios forestales que afectan a distintas regiones de Europa dejaron al descubierto una amenaza que permaneció enterrada durante décadas: miles de bombas, minas y otros explosivos de la Primera y la Segunda Guerra Mundial que todavía permanecen activos bajo bosques y antiguos campos de batalla. El intenso calor incluso provocó la detonación de algunas municiones.
En las últimas semanas se reportaron episodios en Francia, Bélgica, Alemania y Países Bajos , mientras equipos especializados comenzaron a revisar zonas afectadas por las llamas ante el riesgo para bomberos y habitantes. El cambio climático está desenterrando y reactivando lo que antes se mantenía estable, explicó Sarah Njeri , experta en paz y conflictos de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres.
Además del calor, el fuego elimina la vegetación que durante años mantuvo ocultos numerosos artefactos. Bomberos y equipos especializados enfrentan un riesgo adicional en antiguos campos de batalla europeos.
También se hallaron explosivos en Alemania a partir de la bajante del Rin.