El astronauta italiano sostuvo que la selección respondió a las necesidades de la misión, prevista para 2027, y destacó la cooperación entre la NASA y la Agencia Espacial Europea.
El astronauta italiano Luca Parmitano afirmó que la ausencia de mujeres en la tripulación de Artemis III se debe a que fueron priorizados los requerimientos del vuelo. La misión de la NASA, prevista para 2027, estará integrada por cuatro hombres: Parmitano, Randy Bresnik, Andre Douglas y Frank Rubio.
La conformación del equipo había generado cuestionamientos luego de su anuncio oficial. El administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, defendió la decisión y sostuvo que la Oficina de Astronautas asigna a cada misión la tripulación con mejores posibilidades de cumplir sus objetivos, sin considerar factores políticos.
Artemis III tendrá como propósito realizar pruebas críticas en órbita terrestre con dos módulos lunares. La misión evaluará sistemas, procedimientos y capacidades operativas que serán necesarios para las siguientes fases del programa, entre ellas Artemis IV y futuras expediciones destinadas a sostener una presencia humana en las proximidades de la Luna.
Parmitano, de 49 años, es astronauta de la Agencia Espacial Europea desde 2009 y participó en dos misiones a la Estación Espacial Internacional. Antes de incorporarse a la ESA fue piloto de pruebas de la Fuerza Aérea Italiana. Durante su carrera también realizó caminatas espaciales, incluida una en la que su casco comenzó a llenarse de agua por una falla técnica.
El italiano compartirá las tareas de pilotaje con Bresnik, ya que ambos son pilotos de pruebas y la nave requiere dos personas para operar. Durante la presentación de la tripulación, Parmitano dijo que se siente honrado y humilde ante una misión que definió como compleja. Además, bromeó con la posibilidad de que el menú incluya algún producto italiano y reivindicó la gastronomía de su país como un tesoro de la Unesco.
El astronauta también remarcó el carácter internacional del equipo y el vínculo entre la NASA y la ESA. Consideró que la elección de un europeo como piloto refleja el nivel de confianza alcanzado entre ambas agencias y valoró que las diferencias culturales contribuyan a enriquecer a la tripulación.