Tras quedar unos 2,2 millones de votos por detrás de Flávio Bolsonaro el 4 de octubre, el presidente brasileño intensificó el uso de videos, WhatsApp y transmisiones en vivo.
Luiz Inácio Lula da Silva modificó su comunicación electoral después del resultado de la primera vuelta y convirtió a las redes sociales en un eje de su campaña. El presidente de Brasil, de 80 años, dejó de lado su resistencia al uso del celular y comenzó a publicar videos grabados en formato selfie, con escenas cotidianas y un tono menos formal.
El giro se produjo luego de que Flávio Bolsonaro lo superara en las urnas por alrededor de 2,2 millones de votos. Hasta entonces, la campaña del dirigente del Partido de los Trabajadores había priorizado los actos tradicionales, los discursos institucionales y su trayectoria política. Ante ese resultado, el oficialismo decidió disputar el terreno digital, donde el bolsonarismo tenía una ventaja acumulada.
La actividad en las plataformas aumentó después de la primera vuelta. Entre el 5 y el 9 de octubre, Lula reunió 29,2 millones de interacciones en 167 publicaciones de Facebook, Instagram, TikTok y X, según un relevamiento de la consultora Bites publicado por Poder360. El promedio fue de 175.000 interacciones por publicación, un 22% más que en los cinco días previos a la primera vuelta, y el mandatario incorporó más de un millón de seguidores.
La campaña también incorporó videos verticales para convocar a los votantes, difundir propuestas y contrastarlas con las de Flávio Bolsonaro. Rosângela “Janja” da Silva participó con sus propias publicaciones, mientras que jóvenes dirigentes y miembros del equipo electoral adaptaron los mensajes a los códigos de cada plataforma. En WhatsApp, el canal de difusión “Ejército de Lula”, impulsado por el diputado André Janones, distribuía videos, consignas y materiales para que los militantes los compartieran o generaran contenidos propios.
La ofensiva digital se combinó con actos presenciales y transmisiones en vivo. Una de esas emisiones, realizada durante la etapa final de la campaña, reunió a alrededor de 1,5 millones de personas. El objetivo fue vincular la participación en internet con la movilización electoral y alcanzar a sectores que no se habían involucrado en la primera vuelta.
Lula finalmente se impuso frente a Flávio Bolsonaro y obtuvo un cuarto mandato presidencial. El resultado también estuvo relacionado con el respaldo territorial del PT, la movilización de sectores que rechazaban un nuevo gobierno de la familia Bolsonaro y las propuestas sociales del mandatario. Sin embargo, la renovación de su comunicación se convirtió en una pieza central de la remontada y dejó como señal política la necesidad de adaptar las campañas a las formas actuales de consumo de información.