El presidente obtuvo una diferencia de 4,4 millones de votos frente a Flávio Bolsonaro y afrontará un Congreso con mayoría de derecha, dificultades económicas y tensiones comerciales con Estados Unidos.
Luiz Inácio Lula da Silva logró revertir la ventaja obtenida por Flávio Bolsonaro en la primera vuelta y consiguió la reelección en Brasil por una diferencia de 4,4 millones de votos. Es la primera vez que un candidato brasileño da vuelta un resultado de esa instancia electoral.
La remontada se apoyó en un fuerte crecimiento de los votos de Lula durante las tres semanas entre ambas votaciones. El presidente sumó más de 10 millones de sufragios, mientras que Flávio Bolsonaro incorporó 3,6 millones. La abstención también se redujo, del 21,08% al 19,2%, con cerca de tres millones más de personas en las urnas.
Minas Gerais fue uno de los distritos determinantes: Lula pasó de perder por casi 590.000 votos a imponerse por unos 99.000, una variación cercana a 690.000 sufragios. Además, ganó en los nueve estados del nordeste y en las capitales de São Paulo y Río de Janeiro, aunque Bolsonaro mantuvo la ventaja en los dos estados.
La campaña combinó actividad en redes sociales, movilización territorial y propuestas enfocadas en las preocupaciones cotidianas. Sin embargo, el nuevo mandato comenzará con presión por el costo de vida, el endeudamiento de los hogares, las tasas de interés elevadas, las restricciones fiscales y las dificultades para ampliar el gasto público.
El oficialismo tendrá que negociar con un Congreso adverso: la derecha ocupará 303 de los 513 escaños de la Cámara de Diputados y cerca de dos tercios del Senado. En el exterior, Lula buscará preservar la autonomía de Brasil frente a Estados Unidos sin debilitar los vínculos comerciales con China. La relación con Donald Trump, los aranceles a productos brasileños y una eventual respuesta recíproca serán desafíos centrales; Trump cuestionó las elecciones en Brasil y habló de un supuesto fraude.