Lula derrotó a Flávio Bolsonaro y volvió a la Presidencia de Brasil

El dirigente del Partido de los Trabajadores obtuvo el 51,8% de los votos el domingo 25 de octubre, mientras su rival denunció fraude, desconoció inicialmente el resultado y luego viajó a Estados Unidos.

Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, se impuso ante Flávio Bolsonaro por 51,8% contra 48,2% y consiguió un cuarto mandato presidencial no consecutivo. El resultado se produjo después de que atravesara la cárcel, la proscripción política y una nueva campaña electoral frente a una derecha que buscaba recuperar el poder.

Flávio Bolsonaro se proclamó “líder de Brasil”, denunció fraude, se negó inicialmente a reconocer la derrota y amenazó con impugnar los resultados. Luego anunció que organizaría la oposición, pero este martes se confirmó su salida hacia Estados Unidos junto con su familia.

La partida ocurrió después de que el juez Alexandre de Moraes le ordenara el lunes entregar sus pasaportes en una investigación por presunto lavado de dinero. El senador niega haber cometido irregularidades. Bolsonaro incumplió el plazo, sus documentos fueron cancelados y su salida fue confirmada por fuentes cercanas y funcionarios estadounidenses citados por Reuters.

La administración de Donald Trump anunció que facilitará visas para Flávio Bolsonaro y sus familiares. Además, el presidente estadounidense cuestionó la legitimidad de la elección brasileña sin presentar pruebas para respaldar sus insinuaciones. La decisión de Washington profundizó el conflicto diplomático con el gobierno de Lula.

La bolsa de São Paulo cayó 13,9% el lunes y el real se depreció frente al dólar, aunque ambos indicadores recuperaron parte de las pérdidas este martes. La reacción reflejó las dudas de los inversores sobre la política fiscal, el endeudamiento público y la orientación económica del próximo mandato.

Flávio obtuvo el 48,2% de los votos y el bolsonarismo conserva fuerza en el Congreso y en la sociedad brasileña. Lula deberá gobernar un país dividido, sostener las políticas sociales y responder a las demandas de seguridad y estabilidad económica, mientras la Argentina deberá mantener una relación pragmática con Brasil por el Mercosur, la industria automotriz, el comercio bilateral y los vínculos con China.

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