El próximo mandato del presidente de Brasil comenzará el 5 de enero, con tasas de interés altas y una deuda pública que requerirá un programa fiscal creíble.
Luiz Inácio Lula Da Silva fue reelegido presidente de Brasil tras derrotar a Flávio Bolsonaro en el balotaje de este domingo. El mandatario deberá iniciar su próximo período en un escenario marcado por la desaceleración de la actividad, el déficit fiscal y un Congreso con mayoría opositora.
El economista de Eco Go, Honorio Zabaleta, declaró a Ámbito que la prioridad será presentar un programa fiscal creíble para estabilizar la deuda pública y reducir la incertidumbre. Según sus estimaciones, el déficit fiscal financiero equivale al 9% del PBI. El especialista consideró que Lula probablemente buscará controlar el gasto, mantener las políticas sociales y sostener la inversión pública, aunque advirtió que le resultará difícil convencer a los inversores.
Gustavo Pérego, director de ABECEB, planteó a Ámbito que el déficit “ya es insostenible y con muy pocas herramientas”, debido a que aproximadamente el 88% del gasto público brasileño es automático. El 12% restante se distribuye de manera casi equitativa entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, lo que le otorga al Congreso autonomía presupuestaria para fijar su propia agenda.
Pérego también sostuvo que Lula deberá gobernar con el Congreso “más a la derecha en la historia de Brasil desde 1998”. A su juicio, esa composición dificultará la gestión porque el Presidente tendrá que atender la urgencia económica mientras enfrenta a un Legislativo que podría operar en contra de sus propuestas.
Las proyecciones privadas anticipan una menor expansión del producto en 2027. El consenso de mercado relevado por Zabaleta prevé un crecimiento de 1,8% este año y de 1,3% el próximo. BBVA Research estimó una suba de 2,1% en 2026 y de 1,8% en 2027, con riesgos a la baja, mientras que Itaú calculó un crecimiento de 1,7% este año y de 1,2% el siguiente. Santander proyectó 1,8% y 1,3%, respectivamente, y Bradesco fue más pesimista, con 1,3% este año y 1% en 2027.
En el mercado cambiario, Itaú espera que el real cierre en 5,30 por dólar este año y en 5,50 en 2027. Santander proyecta 5,40 para 2026 y 5,50 para el año siguiente, mientras que Bradesco prevé 5,20 en ambos cierres. Para la inflación de 2027, Itaú estima 4,6%, y Bradesco y Santander, entre 4% y 4,1%. En cuanto a la tasa Selic, las previsiones para ese año son de 12,50% para Itaú, 12,75% para Santander y 11% para Bradesco. Pérego explicó que más del 50% de la deuda brasileña opera como una tasa overnight, por lo que los cambios en la Selic impactan directamente sobre los pasivos del país.