El Presidente relativizó el drama que viven las familias argentinas. Ante empresarios, cargó contra periodistas y economistas y defendió su gestión.
El presidente Javier Milei volvió a Rosario, y por tercera vez al entorno donde más juega de local, la Bolsa de Comercio, que ayer celebró su 142º aniversario. Lo precedía la estela de bravatas que recitó en el Council of the Americas, y las continuó aquí para bajarle el precio al drama social de la morosidad y el sobreendeudamiento de los hogares.
Arribó pasados los discursos previos, acompañado por su hermana y por Martín Menem, y arrancó con un furcio, al agradecer a la «Bolsa de Comercio de Buenos Aires». Luego, volvió a encarnizarse con los periodistas brutos, ensobrados, sicarios del micrófono, que sostienen un discurso ajeno a lo que está pasando con la realidad.
No hay elementos para culpar a la política del gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad, aseguró. Aseguró que esa versión habría sido una operación armada por un estudiante de periodismo en Argentina que trabaja para Lula.
Y a la vez, planteó «saber esforzarse como gobierno para que la plata le llegue a la gente, porque la gente hoy no está bien.