Una alimentación variada y rica en nutrientes puede reducir entre un 25% y un 30% el riesgo de desarrollar cáncer de mama, junto con los controles médicos correspondientes.
Durante Octubre Rosa, la alimentación aparece como uno de los aspectos vinculados con la prevención del cáncer de mama. Distintas investigaciones señalan que un estilo de vida saludable puede reducir entre un 25% y un 30% el riesgo de desarrollar la enfermedad. Los alimentos con antioxidantes y compuestos antiinflamatorios contribuyen a combatir el daño celular y a fortalecer las defensas del organismo.
La expresión “superalimento” refiere a ingredientes con una alta concentración de nutrientes, vitaminas y minerales. No identifica productos mágicos ni necesariamente exóticos, sino opciones cotidianas cuya composición ofrece aportes protectores concretos. Para la salud mamaria, se incluyen aquellos alimentos naturales que contienen sustancias capaces de neutralizar radicales libres y disminuir procesos inflamatorios.
Entre las opciones recomendadas figuran el brócoli, la coliflor, el repollo y las coles de Bruselas; la espinaca, la acelga y el kale; el salmón, las sardinas, la caballa y el atún; las frutillas, los arándanos y las frambuesas; y frutas como manzanas, peras, duraznos y cítricos. También forman parte de la selección la cebolla, el ajo, las nueces, las almendras, las lentejas, los garbanzos, los porotos, el té verde, el perejil, el romero, el orégano, el tomillo, la cúrcuma, el curry y el jengibre.
La variedad y la continuidad son claves para incorporarlos. El brócoli, la coliflor y las espinacas pueden prepararse al vapor o al horno con aceite de oliva, mientras que las hojas de espinaca pueden sumarse a un revuelto de huevos y las de acelga utilizarse en reemplazo de masas. El pescado graso, incluido el que se presenta en lata al agua o en aceite de oliva, puede consumirse entre dos y tres veces por semana y aportar ácidos grasos omega-3.
Las frutas y los frutos rojos pueden servir como colación, y la cebolla y el ajo como base de guisos o salsas. También se puede sustituir la segunda taza diaria de café por té verde. Reservar un día semanal para reemplazar la carne por legumbres suma proteína vegetal y fibra, mientras que llevar nueces ayuda a evitar ultraprocesados. La cúrcuma, el jengibre, el orégano y el perejil aportan sabor, permiten reducir el uso de sal y potencian la capacidad antiinflamatoria de las comidas. A estas prácticas se suma la realización de una mamografía anual.