Pánico, purgas y un aliado cada vez más necesario: las señales que inquietan a Putin

La guerra en Ucrania desgasta la economía rusa, agudiza las tensiones internas y empuja a Moscú a estrechar su dependencia de Corea del Norte

PARIS.– Un economista destituido por decir en voz alta lo que Moscú se niega a admitir, funcionarios que mueren en circunstancias nunca esclarecidas, una economía de guerra al límite y una población harta de las colas en las estaciones de servicio: el sistema de Putin muestra signos de nerviosismo sin precedentes . Como presa del vértigo del miedo, a medida que la guerra en Ucrania entra en su quinto año, el poder ruso se repliega sobre sí mismo.

Y es en ese contexto donde el Kremlin estrecha sus lazos con Pyongyang, justo en el momento en que Corea del Norte responde al presidente norteamericano, Donald Trump , con una ráfaga de misiles. El 16 de agosto, una sola frase bastó para hundir a un hombre que, en apariencia, no corría ningún peligro.

Andreï Klepach , economista jefe del VEB, el segundo banco público más importante de Rusia , se había atrevido a decir en mayo ante sus colegas durante una reunión del Club Nikitski, que Rusia no podría ganar la guerra de desgaste contra Ucrania y que se dirigía hacia una crisis social inevitable . La lista, actualizada por investigadores independientes, incluye ya varias decenas de nombres desde 2022: directivos de Gazprom, Lukoil, Novatek y Gazprombank, además de generales y gobernadores .

El gasto en defensa y seguridad representa ya casi el 38% del presupuesto federal, es decir, 16,84 billones de rublos , un nivel que conlleva severos recortes en sanidad y programas sociales.

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