Es una infección poco frecuente causada por la bacteria Yersinia pestis, con capacidad de contagio y evolución rápida hacia cuadros respiratorios graves.
La peste neumónica es una infección del parénquima pulmonar provocada por la bacteria Yersinia pestis. Su transmisión ocurre por vía inhalatoria, a través de microgotas que una persona enferma puede emitir y que llegan a otra sana.
La enfermedad puede comenzar con fiebre alta, dolor de cabeza y decaimiento. Luego puede avanzar rápidamente con tos, expectoración —que en algunos casos presenta sangre— e insuficiencia respiratoria. Cuando el germen responsable es aislado y se confirma el diagnóstico, el cuadro puede tratarse con antibióticos.
La afección volvió a generar atención luego de que Rusia dispusiera una cuarentena por el temor a un brote de una infección desconocida, ante la sospecha de que pudiera tratarse de peste neumónica. El caso se vinculó con un accidente ocurrido el 2 de octubre en un laboratorio de Siberia.
Aunque la peste está asociada con las grandes epidemias históricas, la enfermedad no desapareció. Marcelo Rodríguez Fermepin, jefe del laboratorio de Virología del Hospital de Clínicas y profesor de Microbiología Clínica en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, indicó que se producen aproximadamente 1.000 casos por año en Asia y África. También señaló que la bacteria involucrada es la misma que causó aquellas epidemias, aunque su comportamiento pudo haberse modificado con el paso de los siglos.
En la Argentina, los especialistas consideran “muy baja” la posibilidad de que actualmente aparezca un caso autóctono. No existe ninguna notificación de Yersinia pestis en el país ni registros de casos en los últimos años. De todos modos, destacaron la importancia de la vigilancia epidemiológica y de contar con herramientas diagnósticas que permitan identificar rápidamente al agente causal ante una sospecha.