La Haworthiopsis attenuata es una suculenta originaria de Sudáfrica, de hojas carnosas con franjas blancas y una altura que no suele superar los 15 centímetros.
La planta cebra es una suculenta compacta, resistente a la falta de agua y adecuada para interiores como departamentos y oficinas. Su nombre botánico actual es Haworthiopsis attenuata, aunque en los viveros todavía puede aparecer como Haworthia attenuata.
Sus hojas son triangulares, carnosas y de color verde oscuro, con protuberancias blancas dispuestas en franjas transversales. El relieve recuerda al pelaje de una cebra y explica su denominación popular. El ejemplar suele alcanzar hasta 15 centímetros, por lo que puede cultivarse en macetas pequeñas o medianas. Aunque florece en su hábitat de origen, en interiores lo hace rara vez.
El principal cuidado consiste en evitar el exceso de riego, porque puede provocar la pudrición rápida de las raíces. La recomendación es regarla en profundidad solo cuando la tierra esté completamente seca: durante la primavera y el verano, aproximadamente cada 15 días, y en invierno una vez al mes o incluso con menor frecuencia.
Para favorecer el drenaje, necesita un sustrato de secado rápido, como los preparados para cactus y suculentas. Las macetas de barro o terracota ayudan a evaporar la humedad residual. La especie se desarrolla mejor entre los 16 y los 27 °C, debe protegerse de las heladas y de temperaturas inferiores a 10 °C, y no requiere poda. También conviene revisarla periódicamente para detectar cochinillas.
La iluminación ideal es intensa pero indirecta, ya que el sol directo puede quemar las hojas y volverlas marrones. Dentro de la casa, puede ubicarse cerca de ventanas o aberturas luminosas, sobre repisas, mesas auxiliares o superficies de trabajo. Los lugares oscuros afectan la definición de sus franjas blancas. Si se coloca en un balcón o patio durante las estaciones templadas, debe permanecer en semisombra y protegida del sol más fuerte.