Leo tenía 12 años y José, 10. Dos semanas antes de desaparecer en Santa Cruz, ambos habían salido campeones con el Club Talleres y aguardaban la posibilidad de probarse en un equipo de Comodoro.
Leo Virreira, de 12 años, y su hermano José, de 10, fueron encontrados sin vida luego de desaparecer en el río Gallegos, en Santa Cruz. Los chicos habían sido arrastrados por la corriente mientras jugaban en el agua junto a otros dos adolescentes.
Los hermanos formaban parte del Club Talleres de Río Gallegos y soñaban con convertirse en futbolistas profesionales. Apenas dos semanas antes de la tragedia, habían ganado campeonatos en sus respectivas categorías.
Emilio Virreira, abuelo de los chicos, contó que los logros deportivos les habían abierto la posibilidad de viajar a otra provincia. “Tenían una propuesta de Comodoro para poder ir a hacer su prueba”, recordó en declaraciones a medios locales. La familia buscaba reunir el dinero para afrontar el viaje.
El club ocupaba un lugar central en la vida cotidiana de Leo y José. Allí entrenaban y pasaban buena parte de sus días junto a otros chicos. “En el club Talleres están más tiempo, es como la escuela”, explicó su abuelo.
La desaparición se produjo el domingo por la tarde en una zona conocida como La Toma. Bomberos, la Policía, la Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional y equipos de distintas áreas provinciales participaron de los rastrillajes, con buzos y drones. Las tareas incluyeron recorridas por el cauce y las márgenes, inmersiones e inspecciones subacuáticas, en un operativo extendido hasta Güer Aike.
Las bajas temperaturas y la fuerza de la corriente dificultaron la búsqueda. Durante el operativo, el Club Talleres también impulsó una colecta solidaria para asistir a la familia. “Por el momento no tenían trabajo, esa es la realidad”, explicó Virreira.