El canciller Pablo Quirno volvió a plantear en las Naciones Unidas la posición argentina sobre las Islas Malvinas, luego de que el primer ministro británico, Andy Burnham, aludiera al archipiélago en su intervención ante la Asamblea General. El funcionario argentino ratificó la disposición del país a retomar el diálogo bilateral por la cuestión de soberanía.
La reacción de Quirno se produjo después de que Burnham defendiera el derecho de los territorios británicos a conservar ese estatus. El representante del Reino Unido sostuvo que su país mantendrá inversiones en defensa y afirmó que responderá con firmeza a amenazas contra el orden legal, aunque señaló que no busca una confrontación.
En ese marco, la Cancillería insistió en que las islas están ocupadas de manera ilegal y volvió a proponer una instancia de negociación entre ambos países. La intervención dejó expuestas las posiciones contrapuestas que Argentina y el Reino Unido sostienen sobre Malvinas en el ámbito internacional.
Un paquete para infraestructura y exportaciones
Mientras se desarrollaba la agenda en Nueva York, el Gobierno avanzaba con la administración de Donald Trump en la preparación de un anuncio financiero previsto para este miércoles. Según el material disponible, la iniciativa contempla recursos por unos US$7000 millones destinados a proyectos de infraestructura en la Argentina durante 2027.
La planificación oficial apunta a facilitar la salida hacia el Atlántico de materias primas, minerales y energía. Dentro de esa estrategia, el desarrollo de gas natural licuado encabezado por YPF aparece como el proyecto de referencia para la búsqueda de financiamiento.
La empresa estatal negoció en Washington durante las últimas semanas un crédito que podría alcanzar unos US$6000 millones, con respaldo parcial del Exim Bank. El eventual acuerdo forma parte de la agenda que el Ejecutivo procura cerrar junto con las autoridades estadounidenses.
Tensión por el área de Discapacidad
En el frente interno, la renuncia de Alejandro Vilches a la Secretaría Nacional de Discapacidad agregó tensión a un área que generó costos políticos para el Gobierno. La salida ocurrió en un contexto de diferencias internas y con socios políticos por los fondos asignados a la dependencia en el Presupuesto.
También pesa sobre el sector el avance de una investigación por corrupción vinculada con la etapa en que el organismo funcionaba bajo la denominación Andis y era conducido por Diego Spagnuolo. En torno al reemplazo de Vilches circularon distintas versiones: fuentes oficiales indicaron que Luis Caputo había propuesto a Santiago Caputo la designación de Pablo Di Liscia cuando el funcionario saliente aún continuaba en el cargo.
La sucesión de asuntos reúne así la ofensiva diplomática por Malvinas, las gestiones financieras en Estados Unidos y una nueva disputa política dentro de la administración nacional.