Rada reivindica el presente y define al paso del tiempo como una señal de vida

Agustín “Rada” Aristarán atraviesa una etapa de intensa actividad entre la televisión y el teatro, pero su reflexión apunta en otra dirección: la de detenerse en lo que sucede ahora. El actor y humorista sostiene que aprendió a convivir con el transcurso de los años y que ya no busca resistirse a una certeza que considera inevitable.

Durante una charla con GENTE, vinculó esa mirada con Bianca, su hija, y expresó una idea que resume su posición: “Me encanta que pase el tiempo porque significa que estoy vivo”. Para Rada, acompañar su crecimiento reúne sentimientos contrapuestos, pero también refuerza el valor de disfrutar los vínculos en el presente.

El artista contó que anteriormente le resultaba difícil aceptar que el tiempo avanzara. Sin embargo, dijo haber entendido que no puede modificar ese proceso. En lugar de concentrarse en aquello que ya ocurrió o en escenarios futuros sobre los que no tiene certezas, plantea que la felicidad se apoya en registrar y aprovechar el momento que está viviendo.

Una agenda intensa, con la atención puesta en el ahora

Ese enfoque convive con un presente laboral cargado. Rada forma parte del prime time de El Trece junto a Mario Pergolini en Otro día perdido y también volvió a la actividad teatral en Calle Corrientes con Chanta, un unipersonal que acaba de reestrenar. En la producción, se mostró pendiente de mensajes y temas de trabajo mientras coordinaba su agenda con su equipo.

La obra propone un recorrido inverso por la vida de su protagonista: comienza en su muerte y retrocede por distintas etapas. Desde ese dispositivo escénico, el espectáculo aborda las contradicciones humanas, la hipocresía social, la finitud y el peso del tiempo. Rada viene de protagonizar el musical Charlie y la fábrica de chocolate y ahora explora en Chanta un registro actoral más oscuro y desafiante.

Al referirse a su edad, el actor fue enfático: a los 40, considera que atraviesa “la mejor edad de la humanidad”. Dijo que se siente joven, con mayor experiencia y en un momento de disfrute. Su evaluación no se limita al presente inmediato: aseguró que en años anteriores también se percibía en una buena etapa, desde sus comienzos realizando fiestas infantiles.

Los vínculos y lo que todavía falta por hacer

En el plano familiar, identificó como temor la posibilidad de perder a alguien querido, aunque remarcó que intenta no quedar atrapado en anticipaciones. Señaló que su entorno está bien, con salud y contacto cercano, y volvió a insistir en que nadie puede saber con certeza qué ocurrirá más adelante.

Rada afirmó que conserva el impulso de quien empieza: se siente en proceso de investigación y aprendizaje, y desea que siempre le queden desafíos por encarar. También definió como un privilegio haber podido dedicarse a aquello que le gusta a lo largo de su recorrido. “Ojalá que este no sea mi mejor momento”, concluyó, con la expectativa de que el camino siga abriendo nuevas posibilidades.

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