El argentino obtuvo seis votos en la quinta ronda del Consejo de Seguridad y se ubicó detrás de la costarricense Rebeca Grynspan, que continúa primera pese a perder apoyos.
Rafael Grossi avanzó al segundo lugar en la competencia para suceder a Antonio Guterres como secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El resultado surgió de la quinta votación del Consejo de Seguridad, realizada este miércoles.
El argentino, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato impulsado por el gobierno de Javier Milei, reunió seis votos favorables, siete negativos y dos abstenciones. Grynspan sumó nueve apoyos y seis rechazos, mientras que Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana, obtuvo cinco votos favorables.
La consulta fue secreta y sus resultados no se comunicaron oficialmente. Desde el entorno de Grossi expresaron “entusiasmo” por el segundo puesto, aunque admitieron que “aún hay trabajo por hacer” para sumar respaldos.
Para acceder al cargo, un postulante debe alcanzar al menos nueve votos de los 15 integrantes del Consejo de Seguridad y no recibir el veto de ninguno de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. La próxima ronda podría realizarse el 16 de octubre y contemplaría papeletas de distintos colores para identificar eventuales rechazos de las potencias con poder de veto.
La especialista estadounidense Esther Brimmer señaló que ninguno de los candidatos incrementó sus apoyos en la quinta ronda y consideró que el Consejo todavía no encontró una opción de consenso. También indicó que Grossi perdió dos votos favorables con respecto a la votación previa, que pasaron a la categoría “sin opinión”.
En el escenario diplomático, se estima que Estados Unidos respalda al argentino, mientras continúan las dudas sobre las posiciones de China y Rusia. Beijing y Moscú habían expresado preferencias por una candidata mujer; Francia figura entre los apoyos de Grossi y su entorno confía en conservar el respaldo del Reino Unido. La disputa también está atravesada por el reclamo de que una mujer encabece por primera vez la ONU y por la aspiración de América Latina de volver a conducir el organismo.