El diplomático argentino avanzó en la quinta votación informal del Consejo de Seguridad, en una definición todavía abierta por la falta de acuerdo entre las principales potencias.
Rafael Grossi alcanzó el segundo lugar en la quinta ronda de consultas del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para elegir al próximo secretario general del organismo. El diplomático argentino es el actual director general de la Organización Internacional de Energía Atómica.
En esa votación, la costarricense Rebeca Grynspan obtuvo 9 apoyos y 6 votos negativos. Grossi reunió 6 respaldos, 7 rechazos y 2 abstenciones, mientras que la embajadora de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, quedó por detrás del candidato argentino.
Grynspan perdió posiciones después de las cuatro rondas anteriores, lo que favoreció el avance de Grossi, cuya candidatura es impulsada por la gestión del presidente Javier Milei. El desempeño del argentino mantuvo la expectativa en su entorno por la estabilidad exhibida durante las sucesivas consultas.
La definición depende de las posturas de Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Gran Bretaña, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad con poder de veto. La candidatura de Grossi cuenta con el respaldo de Washington y la aprobación de París, mientras se intenta superar las reticencias de Beijing y Moscú, cuyos representantes manifestaron su preferencia por una conducción femenina para el próximo período.
La próxima ronda incorporará papeletas de distintos colores para identificar eventuales vetos de los miembros permanentes. Si continúan las diferencias entre las principales potencias, especialistas e internacionalistas consideran posible la aparición de una candidatura alternativa de consenso, como ocurrió en anteriores procesos de selección.