Reducir la presión fiscal sobre el crédito: la vía técnica para sanear la morosidad familiar sin distorsionar el mercado

La morosidad bancaria saltó del 2,5% al 12,8%.

Durante los últimos quince años, la dinámica de la morosidad bancaria en el segmento de familias operó dentro de márgenes previsibles, fluctuando en una banda histórica del 2,5% al 5%. Aun así, la actual coyuntura exhibe una alteración significativa en los balances de los hogares.

En un lapso de 12 a 18 meses, la mora se quintuplicó, alcanzando un nivel del 12,8%. Los datos correspondientes a junio confirman esta tendencia de consolidación: la mora total se mantuvo estable en el 12,8%, pero con una recomposición interna que demanda atención analítica.

Los créditos personales avanzaron al 16,4% (un alza de 0,5 puntos porcentuales respecto al mes anterior), mientras que las tarjetas de crédito exhibieron un leve retroceso de 0,5 puntos, ubicándose en el 12,6%. Estamos hablando de un costo que triplica cómodamente la inflación actual y la proyectada.

La única resolución estructural y definitiva a la morosidad se encuentra en la economía real.

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