El economista cuestionó la estrategia del Banco Central para acumular reservas, sostuvo que afecta el crédito y la actividad, y rechazó una devaluación como vía de reactivación.
Ricardo Arriazu sostuvo que el Gobierno debe modificar con urgencia su esquema monetario porque la compra de dólares del Banco Central puede estar desplazando el financiamiento al sector privado. Durante el encuentro «De sostener a crecer», organizado por Lantia Capital en Puerto Madero, afirmó que acumular reservas no debería hacerse «a costa de asfixiar el crédito interno».
Según el economista, la emisión utilizada para comprar divisas debe adecuarse a la demanda real de dinero. Si los pesos excedentes se retiran mediante deuda y esa operación reduce el crédito, advirtió, pueden aparecer recesión, desconfianza y una corrida cambiaria hacia 2027. «¿Para qué acumulo dólares si soy yo mismo el que genera el problema?», planteó.
Arriazu afirmó que el Tesoro debería dejar de colocar deuda por encima de los vencimientos y devolver liquidez al mercado. Señaló que el sector público dejó inmovilizada en el Banco Central la diferencia entre las licitaciones y los vencimientos, y calculó que esa operación retiró ARS$18 billones del mercado. También cuestionó que los bancos mantengan fondos en títulos públicos en lugar de destinarlos al crédito.
El economista repasó que en 2024 el Gobierno compró u$s25.000 millones para cancelar deuda e importaciones impagas, mientras que en 2025, con la implementación de la «maldita banda», no compró dólares. Este año, explicó, el criterio cambió y el Central decidió no esterilizar las compras si aumentaba la demanda de pesos. Sin embargo, consideró que luego se adquirieron más divisas de las que el mercado podía absorber, con destrucción de crédito interno.
Arriazu descartó una devaluación como herramienta para impulsar la economía. En su lugar, propuso reducir el costo argentino, la litigiosidad laboral y la presión tributaria, además de llevar el riesgo país a 100 puntos y ubicar la carga impositiva en el nivel de Corea, del 30%. También advirtió que las reservas no necesariamente impedirían una corrida, porque, a su juicio, la confianza depende de si el Gobierno quiere pagar la deuda y no solo de si puede hacerlo.