Scones dulces caseros listos en pocos minutos

La preparación requiere un horno a 200 grados y entre 15 y 18 minutos de cocción. Se pueden acompañar con manteca, queso crema, dulce de leche o mermelada.

Estos scones dulces tienen una masa tierna y liviana, y son una alternativa para el desayuno o la merienda. Se trata de una preparación tradicional de la repostería británica, reconocida por su textura suave y su elaboración sencilla.

Para la masa se necesitan 300 gramos de harina 0000, 2 cucharaditas de polvo para hornear, 80 gramos de manteca fría, 50 gramos de azúcar, 1 huevo, 120 mililitros de leche, 1 cucharadita de esencia de vainilla y 1 pizca de sal. Para pincelar la superficie, se puede usar 1 huevo batido o un poco de leche.

Primero, precalentá el horno a 200 grados. En un recipiente, mezclá la harina con el polvo para hornear, el azúcar y la sal. Sumá la manteca fría cortada en cubos y desmenuzala con las manos hasta obtener una textura similar a la arena.

Después, incorporá el huevo, la leche y la esencia de vainilla. Integrá los ingredientes sin amasar de más, hasta formar una masa homogénea. Estirala hasta alcanzar unos 2 centímetros de grosor y cortá las piezas con un molde circular o un vaso.

Colocá los scones en una placa, pincelá la superficie con huevo o leche y hornealos durante 15 a 18 minutos, hasta que estén levemente dorados. Para conservar su ternura, es importante utilizar la manteca bien fría y evitar el amasado excesivo.

Se pueden servir tibios con manteca y mermelada, con queso crema, miel o dulce de leche, o junto a una taza de café, té o chocolate caliente. Su sabor neutro también permite combinarlos con acompañamientos dulces o salados.

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