Billy Garaffa sufrió una fibrilación ventricular en abril de 2022, en Aspen, Colorado, y aseguró que permaneció muerto durante 16 minutos antes de recuperar la consciencia.
Billy Garaffa se desplomó en plena cancha durante un partido de hockey disputado en abril de 2022, en Aspen, Colorado. El episodio fue provocado por un paro cardíaco debido a una fibrilación ventricular y, según el relato del protagonista, su corazón dejó de latir durante 16 minutos.
Mientras las personas presentes intentaban asistirlo, Garaffa aseguró que abandonó su cuerpo y quedó envuelto en una sensación de paz y amor. También dijo que percibió un aroma dulce y que sintió que el Espíritu Santo lo guiaba. “Estaba en la luz. Estaba con Dios. Y me sentí más vivo que nunca”, relató.
Desde las gradas, su pareja, Isabella, advirtió la emergencia y gritó: “¡Jesús, ayúdalo!”. Ambos interpretaron que la intervención de los paramédicos y la presencia de personas capaces de asistirlo formaron parte de una intervención divina. “Todo estaba orquestado”, sostuvo Billy.
Garaffa contó que durante la experiencia sintió que Dios le hablaba y le recordaba las enseñanzas de Jesús sobre el amor a Dios y al prójimo. También afirmó que el Espíritu Santo lo condujo de regreso hacia su cuerpo, mientras se alejaba de una luz y se acercaba a un límite que describió como una “burbuja”.
Al aproximarse a ese límite, dijo que pudo observar su cuerpo tendido sobre el hielo. Después de recuperar la consciencia, aseguró que vio a Jesús alrededor de su cuerpo, guiando a las personas que intentaban devolverlo a la vida.
Tras el episodio, los médicos descubrieron que Garaffa tenía arterias colaterales poco comunes, vasos sanguíneos adicionales que ayudaban a mantener el flujo de sangre. Él relacionó ese hallazgo con un milagro y afirmó que la experiencia transformó su vida. Isabella, por su parte, sostuvo que la fe no elimina el miedo, pero puede permitir encontrar paz en medio de él.