La empresa puso en funcionamiento una línea industrial en Fremont durante la presentación de sus resultados del tercer trimestre de 2026, aunque todavía debe resolver dificultades técnicas antes de comercializar el modelo.
Tesla inició la fabricación de sus robots humanoides Optimus en la planta que posee en Fremont, California. La compañía presentó este avance como parte de su estrategia para expandirse más allá de los automóviles eléctricos, aunque las unidades producidas todavía no están listas para su comercialización ni para ejecutar tareas complejas con autonomía total.
La empresa explicó que los robots fabricados en esa línea representan una etapa más avanzada del desarrollo, pero anticipó que serán necesarios cambios en el diseño y en los procedimientos industriales. Tesla no informó cuántas unidades produjo hasta el momento en Fremont.
El objetivo de largo plazo es alcanzar una capacidad de 20.000 robots por semana, un ritmo que superaría el millón de unidades al año si pudiera mantenerse durante doce meses. Elon Musk advirtió que llegar a ese volumen demandará al menos un año de trabajo y que aún persisten obstáculos técnicos. Las primeras aplicaciones estarían orientadas a fábricas, logística, traslado de materiales y otras tareas repetitivas o físicamente exigentes.
Optimus también fue proyectado para realizar actividades domésticas, como mover objetos, ordenar espacios y colaborar en tareas cotidianas. Sin embargo, ese uso presenta mayores dificultades que un entorno industrial, debido a la variación de los obstáculos y de las situaciones dentro de una vivienda. Para avanzar, el sistema deberá interpretar instrucciones, reconocer el entorno y adaptar sus movimientos, además de operar de forma segura, confiable y duradera.
Según las previsiones comunicadas por Musk, las primeras entregas a clientes externos podrían comenzar hacia finales de 2027. Tesla priorizaría inicialmente el uso industrial y dejaría la incorporación en hogares para una etapa posterior. La compañía todavía no fijó un precio de venta y sostiene que la producción a gran escala podría reducir los costos, aunque deberá demostrar que los robots pueden funcionar durante períodos prolongados y realizar tareas útiles sin fallas relevantes.