Los comicios legislativos del martes 3 de noviembre definirán los dos últimos años de su mandato y podrían modificar el control del Congreso estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llega a las elecciones legislativas de medio término del martes 3 de noviembre con una situación política marcada por el aumento del costo de vida, el desgaste de su gestión y varios reveses internacionales. El resultado determinará el margen de acción de la Casa Blanca durante la etapa final de su mandato y la posición de sus aliados en el Congreso.
Los sondeos nacionales de Reuters/Ipsos y Emerson Polling ubican al Partido Demócrata entre 8 y 11 puntos por encima del Republicano en la intención de voto genérica para el Capitolio: entre 50% y 53% contra 41% y 44%. La aprobación de Trump se sitúa entre 32% y 38%, mientras que la desaprobación alcanza niveles de entre 58% y 66%. Además, el 44% de los electores probables asegura que votará principalmente para expresar su rechazo al presidente.
La inflación interanual llegó al 3,7%, un punto más que en 2025, mientras que la gasolina aumentó 34,2% en un año y el fuel oil trepó 74,2%. El galón promedio superó los US$ 4,15-US$ 4,50, con registros superiores a US$ 6,50 y US$ 8,00 para el diésel en zonas de California, frente a los US$ 3,20 de promedio un año atrás. Para el 34% de los encuestados, el costo de vida y la inflación son el principal asunto electoral; más del 73% considera que la economía avanza en la dirección equivocada.
El conflicto con Irán también aparece entre los factores que afectan al gobierno. La ofensiva militar estadounidense derivó en un bloqueo operativo del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, y provocó un aumento de los precios internacionales del crudo. A ese escenario se sumaron el fallido reclamo por Groenlandia, las tensiones con Dinamarca y la Unión Europea, y el desacuerdo con el presidente ucraniano Volodimyr Zelensky por los ataques contra refinerías rusas.
Los analistas consideran casi segura la recuperación de la Cámara de Representantes por parte de los demócratas, mientras que la disputa por el Senado permanece ajustada en Texas, Georgia, Ohio y Kansas. El escenario recuerda a las elecciones de 2006, cuando el gobierno de George W. Bush perdió el control del Congreso, Donald Rumsfeld renunció como secretario de Defensa y el Ejecutivo quedó condicionado por un Parlamento hostil. Una derrota republicana podría dejar a Trump en los últimos dos años de su mandato con un Congreso adverso y una capacidad de gobierno reducida.