El gobierno ucraniano acusó a la popular serie infantil de “difundir narrativas prorrusas” y busca limitar su distribución y monetización.
A través de un decreto presidencial que sanciona a sus creadores, productores y al estudio responsable, Kiev acusó a la producción del programa infantil \»Masha y el Oso\» de difundir narrativas prorrusas disfrazadas de contenido infantil, algo que considera una amenaza para la seguridad nacional ucraniana. Inspirada en un cuento popular ruso y creada en 2009 por Oleg Kuzovkov en el estudio Animaccord de San Petersburgo, posteriormente trasladado a Chipre, cuenta las aventuras de una niña traviesa y su particular amigo.
Con el paso de los años, la producción se convirtió en un fenómeno internacional y alcanzó cifras récord, entre ellas 18 millones de suscriptores en su canal de YouTube. Aun así, la popular serie infantil quedó ahora en medio de una nueva disputa entre Rusia y Ucrania.
Masha y el Oso conquistaron el mundo con su bondad, con su humanidad, con su propaganda, en el mejor sentido de la palabra, la de las mejores cualidades humanas, sostuvo el portavoz de Vladimir Putin, Dmitry Peskov, quien calificó las sanciones como otra demostración de la fealdad del régimen de Kiev. Uno de los capítulos señalados por medios ucranianos muestra a Masha utilizando un sombrero de la NKVD, la policía secreta de la Unión Soviética involucrada en la represión de movimientos antisoviéticos.
Ya en 2018, el diario británico The Times, a partir de la opinión de expertos, describió a Masha como animada, incluso traviesa, pero también valiente y audaz.