Dirigida por Travis Knight, la producción combina fantasía oscura, magia y naturaleza a través de una propuesta artesanal con escenarios, marionetas y rostros impresos en 3D.
“Wildwood: El bosque salvaje” se ubicó entre las películas más vistas de la taquilla argentina. El largometraje, realizado con la técnica de stop motion, presenta un universo en el que conviven criaturas fantásticas, animales parlantes, paisajes naturales y una atmósfera inquietante.
La historia sigue a Prue McKeel, una joven astuta y desobediente que desoye la prohibición de acercarse al bosque ubicado detrás de su ciudad. Cuando una bandada de cuervos se lleva a su hermano pequeño, la protagonista se interna en ese territorio para rescatarlo junto a Curtis, un compañero del barrio.
Durante la búsqueda, Prue se encuentra con personajes marcados por el resentimiento, una mujer impulsada por la venganza y una realidad alternativa gobernada por sus propias reglas. El recorrido también la lleva a descubrir aspectos desconocidos de sí misma, de su familia y del lugar que ocupa en un mundo donde la magia tiene una presencia central.
La película apuesta por un contraste visual entre la oscuridad del bosque, los paisajes amenazantes y las vestimentas de colores intensos. Esa combinación de belleza y peligro remite a “Coraline”, otra producción de LAIKA, y sostiene una identidad en la que lo fantástico y lo perturbador aparecen de manera simultánea.
Según contó su director, Travis Knight, el proyecto demandó 16 años desde sus comienzos hasta su llegada a la pantalla. En la producción participaron más de 1.000 artistas, técnicos y trabajadores, que construyeron 233 marionetas y 132 escenarios físicos. Además, se utilizaron más de 142.000 rostros impresos en 3D para representar las expresiones de los personajes.
El movimiento de las figuras se logró desplazándolas apenas unos milímetros entre una fotografía y otra. El resultado recupera el carácter manual de la animación cuadro por cuadro en un momento en el que la tecnología y la inteligencia artificial ocupan un espacio creciente en las actividades cotidianas.