Un triunfo de Flávio Bolsonaro podría acercar políticamente a Javier Milei, mientras que una victoria de Lula da Silva mantendría las preferencias comerciales, con impactos diferentes sobre las inversiones y la producción.
La segunda vuelta presidencial de Brasil definirá un escenario relevante para la Argentina en materia de integración regional, actividad industrial y mercados. Ninguna de las dos alternativas aparece como completamente beneficiosa: el resultado modificará el modo en que la economía argentina se vincule con su principal socio regional.
De acuerdo con un análisis elaborado especialmente para Ámbito por Martín Pollera, director ejecutivo del Grupo Atenas, una victoria de Flávio Bolsonaro podría darle a Javier Milei un aliado ideológico. Al mismo tiempo, aumentaría la competencia por inversiones y por el respaldo de Donald Trump, además de abrir la posibilidad de una flexibilización del Mercosur con efectos adversos para las ramas automotriz, autopartista y petroquímica.
La continuidad de Lula da Silva preservaría las preferencias comerciales del bloque, aunque mantendría las asimetrías productivas. Mientras Brasil utiliza financiamiento e incentivos para impulsar su industria, la Argentina concentra sus estímulos en sectores extractivos, una diferencia que podría acelerar la pérdida de inversiones fabriles. La integración energética asociada con Vaca Muerta aparece como una oportunidad en cualquiera de los dos casos, pero no alcanzaría para corregir por sí sola esos desequilibrios.
En el plano financiero, el desempeño de Bolsonaro en la primera vuelta sorprendió a los mercados: el real se fortaleció y las acciones brasileñas subieron. Federico Machado, economista de LLZ Macroeconomía y Finanzas, explicó a Ámbito que ese resultado superó las expectativas y tuvo un efecto positivo sobre la Argentina. Según su evaluación, una victoria de Bolsonaro en el balotaje ya estaría incorporada a los precios y generaría movimientos acotados, mientras que un triunfo de Lula podría provocar una baja de las acciones y una suba del tipo de cambio en Brasil y la Argentina.
Ese desenlace se produciría en un mercado argentino condicionado por el deterioro de los bonos soberanos en dólares, un riesgo país que cerró la semana en 710 puntos básicos y un aumento superior al 40% en los últimos dos meses. Además, el INDEC informó que la actividad avanzó apenas 0,1% mensual en agosto, después de haber caído 2,8% en julio. Javier Milei reconoció que los indicadores no evolucionaban como esperaba y atribuyó la situación al shock externo.
El crecimiento brasileño constituye otro factor central para la Argentina por la integración existente en sectores como el automotriz, autopartista, textil y metalúrgico. Martín Kalos, director de Epyca Consultores, sostuvo en diálogo con Ámbito que Brasil creció más durante los gobiernos de Lula y que el expresidente fue proclive a hacer negocios con la Argentina, incluso durante la gestión de Milei. A su entender, Brasil podría expandirse menos en el corto plazo con Bolsonaro. Así, la elección combina una eventual mejora política y financiera inmediata con riesgos para la industria, mientras que la alternativa de Lula ofrece mayor continuidad comercial junto con una posible reacción negativa de los mercados.