Donald Trump reclama que el presidente Isaac Herzog le conceda un indulto al primer ministro israelí, mientras la situación parlamentaria y los procesos por corrupción condicionan su futuro político.
La alianza favorable a Benjamin Netanyahu obtuvo 53 escaños en las elecciones israelíes, frente a 48 del bloque que impulsaba a Gadi Eisenkot; otros 19 correspondieron a partidos árabes. Sin embargo, Netanyahu reunió 46 votos al intentar formar gobierno, siete menos que los obtenidos por su alianza. En el Parlamento hay 67 integrantes que respaldan un cambio de gobierno y otros siete que no se alinean con ninguno de los dos candidatos.
En ese escenario, la continuidad política de Netanyahu también está atravesada por tres causas de corrupción iniciadas en 2019. Trump pidió públicamente el 13 de octubre del año pasado que Herzog le otorgara un indulto y luego envió una carta formal, fechada el 12 de noviembre, en la que calificó el juicio como una “persecución política injustificada”. El 30 de noviembre, Netanyahu presentó su propia solicitud preventiva y sostuvo que el proceso afectaba su capacidad para gobernar.
La presión del presidente estadounidense continuó durante los meses siguientes. El 12 de febrero reclamó que Herzog concediera el perdón y el 5 de marzo lo calificó de “desgracia” por demorar la decisión. Ese día, Trump declaró a Axios que quería que Netanyahu se concentrara en la guerra y no en el proceso judicial. El 11 de marzo, después de que el Ministerio de Justicia israelí determinara que el pedido no cumplía con los requisitos y condiciones adecuadas, volvió a cuestionar la necesidad de una opinión legal. La oficina del presidente israelí había respondido el 5 de marzo que Herzog no estaba tratando la cuestión del perdón mientras el país era llamado a las armas.
En Israel, los indultos presidenciales suelen concederse después de que concluyen los procesos legales, aunque una decisión de la Corte Suprema de 1986 estableció que, al menos en teoría, pueden otorgarse antes de un juicio o una sentencia cuando existe un “interés público superior”. Desde que fue elegido presidente en junio de 2021, Herzog —cuyo mandato termina en 2028 y no puede ser reelegido— mantuvo una posición cautelosa. El 19 de septiembre último, sin embargo, concedió un indulto a Elor Azaria, un sargento condenado a 18 meses de prisión por homicidio involuntario, a pedido de Netanyahu.
Netanyahu también está alcanzado por una orden de arresto emitida en 2024 por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y lesa humanidad. Los 125 países que ratificaron el Tratado de Roma estarían obligados a detenerlo si ingresara en sus territorios. Desde la emisión de la orden, el primer ministro viajó a Estados Unidos, Hungría, los Emiratos Árabes Unidos y los territorios capturados en Siria, evitando en lo posible los países que adhirieron al tratado. Estados Unidos, que no es miembro, adoptó sanciones contra funcionarios, jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional mediante la Orden Ejecutiva 14203, firmada por Trump el 6 de febrero del año pasado.
La eventual salida de Netanyahu del cargo tampoco impediría los procesos en Israel, aunque podría quitarle protecciones vinculadas con su agenda y sus funciones de gobierno. Las estimaciones citadas ubican las sentencias de primera instancia para fines de 2027 o 2028, con la posibilidad de que las apelaciones extiendan el trámite hasta fines de 2028 o 2030. Las causas corresponden a los casos 1.000, 2.000 y 4.000, por fraude, abuso de confianza y soborno. Una condena superior a tres meses por delitos que impliquen “depravación moral” le haría perder la banca y lo inhabilitaría para postularse durante siete años.