Durante la ceremonia de bienvenida en la Plaza Independencia, el presidente destacó la presencia de dirigentes de distintos partidos y planteó los desafíos pendientes en pobreza infantil, salud mental y soledad de los adultos mayores.
Yamandú Orsi puso en valor la institucionalidad uruguaya y la convivencia democrática durante la ceremonia de bienvenida al papa León XIV en la Plaza Independencia. En el acto estuvieron los expresidentes Luis Lacalle Pou, Luis Alberto Lacalle Herrera y Julio María Sanguinetti, además de la exvicepresidenta Lucía Topolansky.
El mandatario presentó la presencia conjunta de referentes políticos de distintas generaciones y partidos como una muestra de la capacidad del país para superar sus diferencias. “Podemos sentarnos, todos juntos, con alegría a ofrecerle este abrazo de bienvenida”, sostuvo al dirigirse al pontífice.
Orsi afirmó que Uruguay debe evitar la lógica de “amigo-enemigo” y no convertirse en “el Uruguay de la polarización y el resentimiento”. También vinculó esa convivencia con la necesidad de trasladar el diálogo y la negociación al escenario internacional: “Para la humanidad, la paz, el diálogo y la negociación son el único camino posible”, aseguró.
En otro tramo de su discurso, el presidente señaló que América Latina atravesó procesos “duros y dolorosos” durante la conformación de sus Estados e instituciones, aunque actualmente es “uno de los pocos rincones del mundo que no tiene guerra”. Luego advirtió que Uruguay mantiene problemas sociales pese a sus indicadores económicos, entre ellos los niveles de pobreza infantil, las dificultades de salud mental en niños y adolescentes y la soledad de los adultos mayores.
Frente a esas situaciones, Orsi sostuvo que las respuestas no pueden quedar limitadas a la acción estatal y defendió el trabajo conjunto con las organizaciones sociales y la Iglesia. En ese sentido, reconoció la labor de la Iglesia católica en los barrios, las cárceles y la educación, además de su acompañamiento a personas vulnerables y su defensa de los derechos humanos durante la dictadura.
El presidente también reclamó un modelo de desarrollo centrado en las personas, con empleo, inclusión y oportunidades para los jóvenes. “No vamos a bajar los brazos”, afirmó al cerrar su mensaje ante el papa León XIV.