Martín Polo advirtió que recurrir a EEUU en 2027 sería lo peor para Argentina

El economista sostuvo que el país debería afrontar sus vencimientos con reservas y refinanciación tradicional, mientras alertó por el estancamiento de la actividad, la inflación persistente y el aumento del riesgo país.

Martín Polo, exestratega en jefe de Cohen y fundador de la firma Polomics, consideró que Argentina debería evitar una nueva asistencia financiera de Estados Unidos durante 2027. En una entrevista con Ámbito, afirmó que recurrir otra vez al Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF) sería “lo peor que le podría pasar” al Gobierno de Javier Milei, luego de que esa herramienta “salvó a último minuto” a la administración en octubre de 2025.

Según Polo, el país tendría que acumular reservas, reducir el riesgo país, flexibilizar algunas restricciones cambiarias y recuperar el acceso al mercado internacional de crédito. También planteó que no debería utilizar esa eventual ventana de financiamiento estadounidense ni los swaps de China, sino acudir al mecanismo tradicional de refinanciar la deuda. Los compromisos de 2027 ascienden a u$s21.400 millones, de acuerdo con una estimación de la consultora 1816, aunque el economista sostuvo que existen recursos alternativos para afrontarlos.

El especialista explicó que el mercado reaccionó ante un escenario internacional más incierto y ante señales de debilidad de la economía argentina. A su criterio, la actividad se encuentra, “en el mejor de los casos”, estancada y los últimos datos muestran una recesión, mientras la inflación desciende con lentitud. También señaló que las proyecciones de crecimiento fueron corregidas con fuerza: el mercado esperaba inicialmente una expansión del 3,5%, el Gobierno proyectaba entre 4% y 4,5%, y ahora el resultado podría ubicarse en 0,5%.

El riesgo país alcanzó los 939 puntos básicos. Polo sostuvo que “no hay que pelearse con el mercado” y atribuyó parte de la suba a los flujos financieros y a la incertidumbre electoral. Además, vinculó el deterioro de las expectativas con la posibilidad de que una economía débil y una inflación persistente reduzcan las chances de reelección del Gobierno, aunque aclaró que eso no implica que la oposición pueda ganar.

Respecto del dólar, el economista explicó que su estabilidad responde al ingreso de divisas por el superávit comercial, impulsado por el sector energético, el agro y las exportaciones mineras, además del freno de las importaciones derivado del estancamiento de la actividad. Sin embargo, advirtió que parte de esos dólares se destina a la dolarización de carteras o a instrumentos ajustables, por lo que la calma cambiaria no refleja una confianza plena en el peso.

Polo destacó como una señal positiva que el Banco Central continúe comprando divisas y señaló que en octubre adquirió u$s1.300 millones, aunque el riesgo país subió de todos modos. Afirmó que la inversión lleva cinco trimestres sin crecer, que el consumo está afectado por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y que las tasas de interés y la morosidad limitan el crédito. Para el economista, el Gobierno apostó a una baja rápida de la inflación, pero el ajuste fiscal y el apretón monetario no produjeron ese resultado con la velocidad esperada.

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