Las proyecciones del INDEC estiman 7,8 millones de adultos mayores frente a 6,8 millones de niños, en un escenario marcado por la caída de los nacimientos y una mayor esperanza de vida.
La estructura demográfica de la Argentina cambiará de manera significativa durante las próximas décadas. Según las proyecciones del INDEC, en 2040 el país tendrá alrededor de 7,8 millones de personas de 65 años o más y 6,8 millones de menores de 15.
El proceso ya se refleja en la natalidad: entre 2014 y 2024 los nacimientos bajaron un 47%, de 777.012 a 413.135. Además, la fecundidad descendió a 1,3 hijos por mujer, por debajo de los 2,1 necesarios para el reemplazo generacional, de acuerdo con UNICEF. Daniel Sinopoli, director de Investigación en Ciencias Sociales de UADE y miembro del Instituto de Demografía de la Academia Nacional de Educación, vinculó la tendencia con el costo de la vivienda y la crianza, la extensión de los estudios, la demora en alcanzar estabilidad laboral y las dificultades para compatibilizar trabajo, formación y cuidados.
La reducción de las cohortes ya modifica la organización escolar y, con el tiempo, impactará en la fuerza laboral. Sinopoli señaló que algunas escuelas pasaron de tener tres divisiones de primer grado a dos. La evolución tampoco será igual en todo el país: UNICEF registró la mayor caída de nacimientos en Santa Cruz y la menor en Misiones. Aun si la natalidad se recuperara, sus efectos sobre las nuevas generaciones en edad de trabajar tardarían al menos 15 o 20 años.
El sistema previsional enfrentará una presión adicional. Actualmente hay 10,3 millones de aportantes y 7,5 millones de beneficios, una relación de 1,4 por prestación. Alejandro Losito, abogado especializado en derecho laboral y empresarial y socio de PASBBA Abogados, advirtió que ese dato no alcanza por sí solo para evaluar la sustentabilidad, porque contabiliza beneficios y no personas, además de que los aportes son diferentes. Un estudio de IERAL estima que se requieren aportes de unos 3,5 asalariados registrados para financiar un haber medio, frente a casi 34 monotributistas.
De acuerdo con el FMI, el gasto previsional promedió el 8,5% del PBI en los últimos años, mientras que los ingresos por aportes y contribuciones fueron cercanos al 4,25%. En el marco del acuerdo con el organismo, el Gobierno asumió el compromiso de desarrollar una reforma previsional para diciembre de 2027, después de las elecciones presidenciales de octubre. El objetivo incluye reducir la fragmentación, reforzar el vínculo entre aportes y haberes y preservar la protección de los sectores más vulnerables.
El envejecimiento también modificará el empleo, el consumo y las inversiones. La población de 15 a 64 años todavía aumentaría su participación, del 66,1% en 2022 al 69,3% en 2040, aunque aprovechar esa ventana dependerá de la formalización laboral y de la productividad; hoy la informalidad alcanza al 45% de los ocupados. Entre las áreas con potencial de crecimiento aparecen la medicina preventiva, la asistencia domiciliaria, la telemedicina, la robótica, las viviendas accesibles, el turismo y los servicios financieros. También crecerían las necesidades de atención sanitaria, rehabilitación y cuidados prolongados, mientras que podrían reducirse algunos consumos vinculados con la infancia.