La autoridad monetaria no intervino este lunes 26 de octubre, mientras la demanda de cobertura y los pagos al exterior presionaron sobre el mercado cambiario. Las reservas brutas crecieron u$s278 millones.
El Banco Central interrumpió este lunes 26 de octubre una seguidilla de 19 ruedas con compras de divisas y no adquirió dólares en el mercado oficial. Así, el saldo positivo acumulado en octubre quedó en u$s1.252 millones, mientras que las compras de 2026 continuaron en u$s15.820 millones.
La demanda privada ganó intensidad durante la jornada, impulsada por las necesidades de cobertura y los pagos al exterior. En el segmento de contado se negociaron u$s735,2 millones, el mayor volumen del mes, pero la oferta disponible no alcanzó para sostener el ritmo de adquisiciones del Central.
Pese a la ausencia de intervención oficial, las reservas internacionales brutas aumentaron u$s278 millones y finalizaron en u$s50.481 millones. Según explicaron fuentes oficiales a Ámbito, la suba se debió a factores de valuación favorables y a un pequeño desembolso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El oro avanzó 0,50% y aportó aproximadamente u$s25 millones. En cambio, el índice dólar subió 0,18%, mientras que el euro cayó 0,20%, la libra 0,18% y el yen 0,40%; el yuan permaneció estable.
El dólar mayorista avanzó $11,50 y cerró en $1.541, su valor más alto hasta la fecha y el mayor incremento diario desde el 24 de agosto. La cotización llegó a un mínimo de $1.539 durante la mañana y alcanzó luego un máximo de $1.542, antes de terminar apenas por debajo de ese nivel.
La presión también se reflejó en los futuros, con operaciones por u$s2.140 millones, más del doble que en el contado. La curva subió 0,71% en promedio: 0,62% para octubre, 0,64% para noviembre y 0,66% para diciembre. Las tasas implícitas se ubicaron en 1,73% mensual para octubre y 1,78% para noviembre. Parte de la demanda estuvo vinculada con el vencimiento de posiciones a fines de octubre y con ajustes de instrumentos atados al dólar.
El escenario regional agregó tensión luego de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, que provocó una fuerte depreciación del real y una corrección de los activos financieros del país. La caída de la moneda brasileña sumó incertidumbre por sus posibles efectos sobre los flujos financieros regionales y la competitividad comercial, aunque todavía no se puede establecer qué proporción de la suba del dólar argentino respondió al resultado electoral y cuál a la cobertura propia del mercado local.