Las petroleras evalúan nuevas actualizaciones mientras YPF mantiene un esquema para amortiguar el impacto de la suba internacional. El sector estima un atraso cercano al 9% en los surtidores.
El precio internacional del petróleo volvió a subir y elevó la presión sobre los valores de las naftas y el gasoil en la Argentina. El Brent, referencia para buena parte del comercio mundial y para las exportaciones argentinas, superó los u$s114 por barril durante la jornada del viernes, con operaciones que llegaron a ubicarse por encima de los u$s115.
El avance se produjo luego de que el Brent cerrara el jueves 22 de octubre en u$s113,17, tras una suba cercana al 4%. Son los valores más altos desde comienzos de mayo. El West Texas Intermediate (WTI), en tanto, también aumentó y superó los u$s100 por barril.
La escalada del conflicto en Medio Oriente alimenta la preocupación por eventuales interrupciones en el abastecimiento energético. Entre los factores observados por el mercado figuran los ataques de los hutíes contra objetivos en Arabia Saudita y los riesgos para instalaciones petroleras y rutas de transporte marítimo. La posibilidad de nuevas restricciones a los envíos de crudo genera incertidumbre sobre la disponibilidad de petróleo y sus derivados.
En el sector estiman que los combustibles acumulan un atraso real cercano al 9% frente a los niveles que permitirían reflejar los mayores costos. Esa brecha no supone una suba automática de igual magnitud para todas las empresas, ya que también inciden el tipo de combustible, los costos de refinación, el tipo de cambio, los impuestos y la estrategia comercial de cada petrolera.
Las compañías privadas analizan nuevas actualizaciones y siguen la política de YPF, que concentra aproximadamente el 56% del mercado minorista de naftas y cerca del 58% del gasoil, según referencias sectoriales difundidas en septiembre. La empresa mantiene el esquema de amortiguación de precios conocido como buffer. Su presidente y CEO, Horacio Marín, ratificó la decisión de evitar el traslado inmediato de toda la suba del crudo y sostuvo que los incrementos, si fueran necesarios, deberían aplicarse de manera gradual.
La presión sobre los márgenes se intensificó después de los aumentos aplicados en septiembre. Las petroleras privadas elevaron alrededor de un 2,5% el precio de las naftas y hasta un 5% el del gasoil, mientras que YPF dispuso un incremento promedio del 1% en ambos segmentos. El mecanismo de la compañía busca compensar períodos de subas y bajas del petróleo, aunque cuanto más tiempo permanezcan elevadas las cotizaciones internacionales, mayor será la presión para reducir la diferencia con los precios locales.