Las guerras en Ucrania y Medio Oriente y el aumento de los presupuestos militares impulsan los contratos de la industria, aunque las tasas elevadas y la incertidumbre fiscal en Estados Unidos pesan sobre las cotizaciones.
La expansión del gasto militar está fortaleciendo la actividad de los principales fabricantes de armamento, pero todavía no se traduce de manera sostenida en sus acciones. Lockheed Martin, RTX y Northrop Grumman superaron las expectativas de Wall Street con sus balances del tercer trimestre, mientras el mercado mantiene dudas sobre el financiamiento estadounidense, los costos de los programas y la evolución de los conflictos internacionales.
La invasión rusa a Ucrania, la guerra en Medio Oriente y la competencia militar entre Estados Unidos y China impulsan la reposición de arsenales. En Europa, la OTAN acordó llevar el gasto en defensa y seguridad al 5% del PBI para 2035, con un 3,5% destinado a defensa estricta, frente al 2,9% actual. Además, la Unión Europea promueve el programa SAFE, que contempla préstamos por €150.000 millones para ampliar la producción regional.
El proceso también alcanza a Estados Unidos. De los u$s1,5 billones propuestos por Trump para 2027, unos u$s350.000 millones dependen de la aprobación del Congreso, mientras que el presupuesto base solicitado para el Pentágono asciende a u$s1,15 billones, un 15% más, y cuenta con respaldo bipartidario. Gaspar Ortiz, analista de renta variable, consideró que el rearme tiene un carácter estructural porque ya se refleja en contratos firmados y en la expansión de fábricas.
Las carteras de pedidos muestran la magnitud de la demanda: Lockheed Martin acumula encargos por u$s292.000 millones y RTX por u$s164.000 millones. En Europa, Rheinmetall reúne €80.500 millones y BAE Systems alcanza los £84.000 millones. Sin embargo, la ejecución de esos contratos puede extenderse durante varios años. Northrop Grumman prevé facturar apenas el 35% de su cartera en los próximos doce meses, mientras RTX llegaría a la producción plena de sus nuevos contratos de misiles recién hacia 2030.
En el trimestre, Lockheed Martin informó ingresos por u$s20.700 millones, un 11% más interanual, y ganancias de u$s7,97 por acción, frente a los u$s7,52 esperados; su división de misiles creció un 24%. RTX elevó sus ventas un 11%, hasta u$s25.000 millones, con un avance del 14% en defensa, y Northrop Grumman aumentó sus ingresos un 7%. Tras las presentaciones, las acciones subieron más de 6,5%, 3,7% y 6,1%, respectivamente.
La mejora de los balances convive con retrocesos bursátiles desde los máximos: el ETF estadounidense ITA perdió un 18,5% desde agosto, Lockheed Martin cayó un 11% desde fines de febrero, RTX un 5% y Northrop Grumman llegó a retroceder un 34% desde su máximo anual. Nicolás Núñez, investigador del CIEN y experto en geopolítica y mercados, vinculó la presión con las tasas elevadas y el costo del financiamiento, mientras Ortiz señaló las trabas presupuestarias. Las elecciones legislativas del 3 de noviembre, el vencimiento de la prórroga presupuestaria el 11 de diciembre y las proyecciones empresariales para 2027 serán referencias para el sector. Entre las alternativas mencionadas por los analistas figuran Lockheed Martin, RTX, General Dynamics, L3Harris, Thales, Leonardo y BAE Systems, aunque recomendaron seleccionar compañías con contratos consolidados y considerar las valuaciones.