El mercado no prevé cambios en las reuniones de esta semana, aunque mantiene sus apuestas por subas en diciembre en medio de la presión inflacionaria vinculada al petróleo y la guerra en Medio Oriente.
Las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BoJ) concentrarán la atención de los mercados durante esta semana, junto con los resultados de las grandes empresas tecnológicas. El consenso no anticipa incrementos de tasas en ninguno de los tres encuentros.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed comenzará su reunión el martes y comunicará su decisión al día siguiente. Las tasas permanecerían en el rango de 3,75%-4,00%, pese a los registros de inflación de septiembre y a las declaraciones de integrantes del banco central estadounidense sobre la posibilidad de nuevas medidas. Según FedWatch de CME Group, solo el 11% espera una suba este mes, mientras que el 80% proyecta un aumento para el próximo 9 de diciembre.
La cantidad de disidencias dentro del FOMC será uno de los datos seguidos por el mercado. El Banco Real de Canadá (RBC) consideró que dos o menos votos a favor de una suba reducirían la probabilidad de un aumento este año, mientras que tres o más tendrían el efecto contrario. ING recordó que cuatro miembros prevén incrementos acumulados de 50 puntos básicos hasta el cierre del año y señaló que Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan respaldaron una suba en julio.
El BCE difundirá su decisión el jueves. Aunque el mensaje de su titular, Christaline Lagarde, había alimentado las expectativas de un aumento posterior a la suba de septiembre, ING sostuvo que el incremento de los rendimientos de los bonos europeos provocado por la crisis francesa ya generó un endurecimiento de las condiciones financieras. Para el banco, el movimiento de los bonos alemanes tuvo un impacto equivalente al de una suba de 25 puntos básicos, mientras que el efecto sobre Francia se aproximó a 50 puntos básicos. Por eso, sus analistas esperan que el BCE postergue una nueva suba hasta diciembre.
El BoJ se reunirá entre el jueves y el viernes, luego de haber aumentado las tasas el mes pasado. La inflación japonesa de septiembre fue del 2,1%, por encima del objetivo del 2% por primera vez en el año, pero los analistas esperan que la autoridad mantenga su política sin cambios. ING y Oxford Economics proyectan el primer incremento para diciembre, aunque Oxford Economics tampoco descarta que se produzca en enero; el banco Hang Seng vinculó la evolución de las acciones japonesas con los resultados empresariales y el apetito global por el riesgo.