La Fed mantuvo las tasas y dejó abierta una suba en diciembre bajo el liderazgo de Kevin Warsh

La decisión tuvo dos votos en contra, luego de las tres disidencias registradas en julio. La inflación aumentó en septiembre y se espera otro incremento en octubre.

La Reserva Federal mantuvo sin cambios sus tasas de interés después del aumento de un cuarto de punto aplicado en septiembre. La resolución no sorprendió a los mercados, que también recibieron como señal la posibilidad de otra suba en diciembre.

La inflación avanzó en septiembre, una décima por encima de lo esperado, y el análisis considera que podría volver a aumentar en octubre por la evolución de los mercados de energía. En ese escenario, la puerta para un nuevo incremento de tasas permanece abierta, aunque no aparece una urgencia para concretarlo.

La reunión terminó con dos votos en disidencia. En julio habían sido tres y en septiembre no se habían registrado desacuerdos. La gobernadora Lisa Cook votó ahora en contra por primera vez y se sumó a Hammack, quien también había discrepado en julio. En aquella reunión, los otros disidentes habían sido Kashkari y Logan.

El liderazgo de Kevin Warsh quedó asociado a un giro respecto de la decisión de julio. Tras aquel encuentro, considerado el peor momento de su conducción por la falta de una explicación clara sobre la política adoptada, Warsh modificó su posición en Jackson Hole. En septiembre impulsó la suba de tasas y, de ese modo, también buscó mostrar independencia frente a Donald Trump y Bessent, quienes reclaman una baja de tasas.

Aunque Warsh canceló la forward guidance al inicio de su gestión y no participa del mapa de puntos, los funcionarios de la Fed continuaron transmitiendo señales sobre los próximos pasos. John Williams, Phillip Jefferson y Chris Waller sostuvieron que habrá más aumentos, pero que el banco central no tiene apuro y seguirá guiándose por los datos, su evaluación de la situación y sus propios tiempos.

La perspectiva planteada es que la Fed podría subir las tasas en diciembre y repetir la medida en marzo si fuera necesario. Para los mercados, el foco dejaría de estar en la reunión del banco central y pasaría a la elección, la reacción de Trump, las guerras sin concluir, la crisis energética y la evolución de la inteligencia artificial. La preservación de la credibilidad de la Fed aparece como un elemento central para afrontar una eventual crisis.

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