La rivalidad entre Estados Unidos y China impulsa inversiones mineras en cinco países

La disputa por minerales estratégicos para la inteligencia artificial, la electrificación y otras tecnologías concentró casi el 80% de las inversiones externas de ambas potencias en la República Democrática del Congo, Brasil, Kazajistán, Zambia y Canadá.

Estados Unidos y China intensificaron la competencia por asegurar el suministro de minerales fundamentales para la inteligencia artificial, la electrificación y otras tecnologías. El movimiento reactivó inversiones mineras en un grupo reducido de países que cuentan con yacimientos antiguos, abandonados o con proyectos inconclusos capaces de entrar en producción con rapidez.

En 2025, el Gobierno estadounidense y empresas de ese país destinaron u$s15.400 millones a minas en el extranjero, frente a una cifra prácticamente nula en 2024. Por su parte, los grupos mineros estatales chinos invirtieron en el exterior más de u$s30.000 millones. El 16 de octubre, el Banco Mundial anunció que elevaría hasta u$s20.000 millones un fondo para ayudar a los países a aprovechar la demanda de minerales.

La República Democrática del Congo (RDC) fue hasta ahora el principal beneficiario. China comprometió u$s1.000 millones para ampliar una mina de cobre y propuso construir otra con una producción potencial de hasta 500.000 toneladas anuales. Además, un fondo financiado por Estados Unidos negocia la compra del 40% de una mina de cobre administrada por Glencore, mientras empresas privadas exploran litio y desarrollan proyectos de cobalto y cobre.

En 2025, la inversión minera extranjera en la RDC equivalió a alrededor del 8% de su PBI y superó en más del doble el total de la inversión extranjera directa del año anterior. La Corporación Financiera de Desarrollo de Estados Unidos manifestó interés en aportar hasta u$s1.000 millones para el ferrocarril Dilolo-Sakania. La Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas estima que la minería generará u$s8.000 millones para el Estado entre 2026 y 2030.

Brasil y Kazajistán también recibieron importantes compromisos. En septiembre, USA Rare Earth adquirió Serra Verde, el único productor fuera de Asia de cuatro de los minerales de tierras raras más escasos, por u$s2.800 millones. Con fondos adicionales, la inversión estadounidense en ese proyecto llegaría a casi u$s5.000 millones. En Kazajistán, Kaz Resources se comprometió en noviembre de 2025 a aportar u$s1.000 millones para desarrollar los depósitos de tungsteno de Kairakty y Northern Katpar; la DFC y EXIM podrían sumar otros u$s1.600 millones.

China invirtió alrededor de u$s6.000 millones en Brasil el año pasado, con un tercio destinado a minas de níquel, cobre y oro. En Kazajistán, acordó proyectos por más de u$s10.000 millones, incluidos emprendimientos de cobre, oro y tungsteno. En conjunto, la RDC, Brasil, Kazajistán, Zambia y Canadá concentraron casi el 80% de las inversiones mineras externas de las dos potencias durante el último año. La estrategia permite obtener producción en plazos relativamente breves, aunque depende de yacimientos desarrollados previamente y convive con una caída de los presupuestos de exploración minera.

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