Lula fue reelegido en Brasil, pero la oposición domina las gobernaciones y el Congreso

El presidente obtuvo el 51,78% de los votos frente al 48,22% de su rival ultraderechista. El Partido de los Trabajadores mantuvo sus principales bastiones en el noreste y el Poder Judicial quedó dividido.

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido por otros cuatro años en la Presidencia de Brasil, tras imponerse al candidato ultraderechista con el 51,78% de los votos contra el 48,22%. El resultado significó una remontada respecto de la primera vuelta, realizada a comienzos de mes.

El nuevo escenario político presenta una mayoría opositora en el Congreso y en la conducción de la mayoría de los 27 estados brasileños. Para sostener su gestión, Lula cuenta con el respaldo del Partido Social Democrático (PSD), liderado por Gilberto Kassab, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) y de sectores del centro.

Entre los estados donde triunfaron candidatos conservadores se encuentran Acre, Amazonas, Espírito Santo y el Distrito Federal de Brasilia. En São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres estados más poblados y principales motores económicos del país, los aspirantes bolsonaristas ya habían ganado en la primera vuelta.

En Río de Janeiro, la victoria de Douglas Ruas, aliado del senador opositor Flávio Bolsonaro, fue confirmada después de que la Justicia anulara los apoyos obtenidos por Anthony Garotinho. El candidato a gobernador había quedado tercero, con el 3,1% de las papeletas, pero fue considerado inhabilitado. Tarcísio de Freitas, gobernador reelegido de São Paulo, y Ruas luego participaron en la campaña presidencial del senador Bolsonaro.

El PT conservó fuerza en el noreste, la región más pobre de Brasil y su principal bastión electoral. Un candidato del partido ganó en Rio Grande do Norte frente a un rival respaldado por Bolsonaro, mientras que representantes del PT ya se habían impuesto en primera vuelta en Bahía, Ceará y Piauí. Los gobernadores de Bahía, Jerônimo Rodrigues, y de Piauí, Rafael Fonteles, reelegidos por amplios márgenes, también participaron en la campaña de Lula para el balotaje.

El Poder Judicial quedó dividido entre magistrados lulistas y bolsonaristas. Folha de Sao Paulo describió el escenario como una amenaza latente para el nuevo gobierno, que además deberá convivir con una bancada de derecha reforzada en el Senado, donde puede iniciarse un proceso de destitución contra magistrados del Supremo.

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