Milei busca diferenciarse de Lula con el superávit fiscal mientras crece la cautela inversora

Tras el balotaje brasileño, los mercados ajustaron posiciones y concentraron la atención en el desafío fiscal que enfrentará el cuarto mandato de Lula da Silva y en la solidez del programa económico argentino.

La victoria de Lula da Silva en Brasil provocó una fuerte revaluación de las posiciones financieras, luego de que parte de los inversores hubiera apostado por el triunfo de Jair Bolsonaro tras la primera vuelta. La volatilidad llevó a la bolsa brasileña B3 a ampliar los límites de negociación para futuros de divisas, tasas de interés y acciones durante la sesión del lunes.

En ese escenario, los inversores internacionales buscan señales sobre la respuesta de Lula ante un cuadro fiscal considerado insostenible en el mediano plazo. El mercado también dejó en segundo plano las denuncias de Bolsonaro desde Miami y pasó a concentrarse en las dificultades que podría afrontar el nuevo gobierno brasileño, que no tendría una luna de miel financiera.

La situación brasileña puso en contraste la posición de Javier Milei. En reuniones con inversores, el superávit fiscal aparece como la principal fortaleza de la Argentina, aunque también como el único diferencial destacado frente a otros países emergentes. Un funcionario del Palacio de Hacienda sostuvo ante excolegas del mercado que la Casa Rosada mantiene el compromiso con su programa original y con el resultado fiscal positivo.

La incógnita es cuánto tiempo podrá sostenerse esa estrategia frente a la debilidad de la actividad y del empleo. El último EMAE fue considerado insuficiente para confirmar el rebote anticipado por otros indicadores y alimentó revisiones a la baja de las proyecciones de crecimiento para 2026, además de un escenario muy gris para 2027, en plena disputa electoral.

En el mercado cambiario, un economista y exfuncionario señaló que el problema no es la falta de pesos para comprar dólares, sino la dificultad para convertirlos en divisas, una tarea vinculada con las compras del Banco Central. La autoridad monetaria acumula más de 15.000 palos verdes, aunque solo la mitad se incorporó a las reservas netas. Una consultora consideró que el futuro del programa económico depende de esa acumulación y de la credibilidad y eficacia de la amenaza de la bazuca.

Entre las alternativas de inversión analizadas, una boutique financiera recomendó el BONTE 2030 (TY30P) por encima del BONCAP mayo 2027 (T31Y7), debido a la posibilidad de vender anticipadamente el primero en mayo de 2027. Ejecutivos de un banco local que viajaron a Wall Street describieron, además, un mercado argentino cauteloso hacia 2027, atento al programa financiero, la curva soberana y las reservas; frente a la falta de drivers macroeconómicos contundentes, señalaron que los bonos corporativos de primera línea siguen siendo una opción para ciertos inversores.

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