La Unión Europea evalúa extender a otros sectores el esquema acordado con China para los autos híbridos

El bloque analiza incluir a las industrias química, de maquinaria y tecnológica en nuevas negociaciones, mientras el déficit comercial bilateral supera los 1.000 millones de euros diarios.

La Unión Europea prepara una ampliación de las conversaciones comerciales con China luego del acuerdo que establecerá un cupo inicial de 350.000 autos híbridos para el mercado europeo. Como parte del entendimiento, Beijing se comprometió a facilitar el ingreso de productos específicos del bloque a su mercado interno.

Los ministros de Comercio europeos se reunieron el viernes en Dublín para avanzar en la definición de los sectores que podrían incorporarse al diálogo. El subsecretario polaco de Desarrollo Económico y Tecnología, Michal Baranowski, afirmó que varios países identificarán sus propias áreas prioritarias y advirtió: “Reconozcamos que esto es solo el comienzo”.

Entre las actividades bajo análisis figuran la industria química y la maquinaria pesada. El ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Kestutis Budrys, también mencionó los sectores farmacéutico, de semiconductores, drones y tecnologías cuánticas. Según funcionarios europeos, el desequilibrio comercial con China se volvió “insostenible” para productores del bloque.

“Estamos analizando todas las demás áreas donde nuestra industria está bajo presión y, por supuesto, este es el proceso que sigue en curso”, declaró el comisario de Comercio de la UE, Maros Sefcovic, durante una conferencia de prensa el jueves. Las reuniones bilaterales se retomarán a principios del año que viene, aunque algunos Estados miembros reclaman medidas más rápidas y de mayor alcance.

Los líderes europeos acordaron la semana pasada que deberían aplicarse restricciones similares a otros productos chinos, de manera consensuada con Beijing o, si fuera necesario, unilateralmente. También respaldaron nuevas facultades para que Bruselas pueda impedir el acceso de países extranjeros al mercado europeo en el marco de una guerra comercial.

La posición más firme ganó impulso con una propuesta franco-alemana que permitió acercar las posturas del bloque. El jefe francés de Comercio, Nicolas Forissier, sostuvo que las autoridades chinas responden cuando Europa se expresa con claridad y firmeza, y destacó la importancia de que vuelva a funcionar el “motor alemán y francés”. Antes de fin de año, la Comisión Europea presentará sus nuevas atribuciones comerciales, junto con planes para diversificar las cadenas de suministro y asistir a países expuestos a presiones económicas.

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