La visita de León XIV a Córdoba limita el margen de la política para capitalizarla

El protocolo vaticano prevé una agenda litúrgica, protocolar y eclesiástica, mientras funcionarios provinciales buscan quedar asociados a la organización del evento.

La agenda de León XIV en Córdoba estará regida por un protocolo vaticano que restringe los contactos políticos y evita la apropiación de la figura papal con fines partidarios. El gobernador y el intendente serán los únicos funcionarios que podrán conservar una imagen con el Pontífice, durante el saludo previsto en el aeropuerto Taravella cuando baje del avión.

Después de ese momento, las actividades tendrán carácter litúrgico, como la misa multitudinaria en Fadea; protocolar, con la visita al Arzobispado y el saludo a la gente; y eclesiástico, a través de una reunión con religiosos en la Catedral. La Iglesia transmitió a la dirigencia política que espera una recepción respetuosa del mensaje del Sumo Pontífice y pidió que la visita no sea presentada solamente como una oportunidad turística o económica.

La Provincia giró 9.300 millones de pesos al Arzobispado, destinados casi en su totalidad a la misa de Fadea, además de afrontar gastos vinculados con el operativo de seguridad. Juan Pablo Quinteros está a cargo de ese dispositivo y elevó su perfil en la organización, mientras que Miguel Siciliano ganó exposición desde la cartera de Vinculación. Ambos tienen aspiraciones vinculadas con la intendencia de la ciudad de Córdoba.

Martín Llaryora ocupa el rol de anfitrión y, si el operativo concluye sin inconvenientes, el oficialismo prevé presentar la organización como un logro de la capacidad provincial. El avión de Aerolíneas Argentinas partirá a las 17 hacia Buenos Aires con el Papa a bordo. La oposición, en tanto, mantuvo silencio sobre los gastos.

En el Gobierno provincial consideran que las principales expresiones políticas de la visita se producirán en Buenos Aires y que Javier Milei y la administración nacional podrían quedar expuestos por los gestos, discursos y homilías. Un funcionario sostuvo que la visita al Cotolengo constituirá una crítica severa a las políticas de discapacidad, mientras que en Córdoba predominará el carácter eclesiástico de la agenda.

El Papa permanecerá tres horas o más en el Arzobispado y almorzará con una comitiva de 60 personas. Como no hay espacio para reunirlos a todos, se preparará en el primer piso un ámbito para el encuentro con el cardenal Ángel Rossi, con quien ya mantuvo reuniones privadas. Rossi sostiene posiciones vinculadas con la pobreza, el cuidado de los más débiles, el rechazo a la violencia y las guerras, y la demanda de políticas estatales que contemplen a esos sectores.

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